


Dice Nathalie Nahai, autora y experta en comportamientos sociales, que se están produciendo cambios profundos en las prioridades de los consumidores, en su forma de relacionarse, de entender el mundo, el trabajo y el ocio.
Afirma que las tecnologías juegan un papel relevante en la formación de nuestros comportamientos y expectativas, y que son las generaciones más jóvenes, los millenials y la generación Z, los que darán forma al mercado a medida que ganen poder adquisitivo. Por tanto, entender cuáles son sus inquietudes, sus frustraciones y aspiraciones es clave para los negocios y las marcas, “particularmente en un planeta que está calentándose y puede ser más violento e incierto”.
Experta internacional en Tecnología, Marketing y Psicología del consumidor Nathalie Nahai ayuda a las empresas a recuperar la conexión humana y preparar sus negocios para el futuro en una era de automatización e inteligencia artificial.
Hace 12 años publicó “Redes de influencia”, un libro que rápidamente se convirtió en bestseller. En él explicaba cómo pueden las empresas crear experiencias interesantes y valiosas para los consumidores en el entorno web. Ahora regresa con “Business Unusual”, en el que analiza lo que significa ser humano en un mundo cada vez más digital, con turbulencias económicas, políticas y ecológicas, y explica cómo podemos enraizar las empresas en valores que ayuden a su éxito en el largo plazo.
Nacida en Londres, de padre gibraltareño y madre con raíces europeas e iraníes, Nathalie es una conferenciante con una voz genuina y autora del podcast In Conversation with Nathalie Nahai. En la actualidad reside en Barcelona, donde además de desarrollar su pensamiento se entrega a sus otras dos pasiones: la pintura y la música.
La pandemia del covid la pilla, “pincel en mano”, concluyendo un año sabático-artístico en Barcelona.
Y aquí sigo. En ese periodo de mayor recogimiento y gran incertidumbre las personas nos planteamos muchas cuestiones existenciales: ¿Cómo relacionarnos con el mundo exterior cuándo estamos encerrados? ¿Cómo comprar lo que necesitamos cuando las cadenas de suministro se ven afectadas? ¿Cuál es la ética de las empresas? ¿Cómo tratan a sus empleados? ¿Qué es lo realmente importante para las personas cuando todo se digializa? Esas preguntas me llevaron a reflexionar sobre la resiliencia, no solo de los individuos sino también de las empresas, y a tratar de convencer a los líderes empresariales de la necesidad de enfocarnos en valores que apoyen el bienestar de la vida, ya sea por las razones correctas o por razones financieras, porque es posible desarrollar empresas que generen mayores beneficios siendo mejores para el planeta y para la sociedad. Los tiempos están cambiando y la psicología del consumidor también. Las empresas tienen la oportunidad de conocer y atender dichos cambios.
¿Cuáles son esos cambios que está experimentando el consumidor?
Son cambios profundos en nuestras prioridades personales, en la forma de relacionarnos con los otros, de entender el mundo, el trabajo, el ocio… Todo ello impulsado además por un mundo que se digitaliza a grandes pasos.
Hemos perdido el miedo a la tecnología y tenemos ubicuidad de acceso a herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude, Perplexity, MidJourney, Sora… Las tecnologías de reconocimiento de voz –chatbots– y de realidad mixta o aumentada parecen dispuestas a cambiar de nuevo la forma de comunicarnos.

La IA aporta una perspectiva y datos históricos, pero solo los humanos soñamos futuros que no existen. Solo los humanos tenemos la capacidad de imaginar mundos enteros desde el aire.
¿Cómo se relacionan la psicología y la tecnología?
Se dice que la herramienta moldea al usuario. Las tecnologías han sido diseñadas con intenciones específicas, ya sea para captar nuestra atención, ayudarnos a hacer una tarea o incentivar determinados comportamientos.
En países como Reino Unido, donde el tiempo es frío y gris, la digitalización nos permite poner menos esfuerzo para relacionarnos físicamente, y eso genera aislamiento, fragmentación y puede socavar la cohesión social. Además, la mayor exposición a las redes sociales nos hace más vulnerables ante algori-mos hiperpersonalizados que muchas veces no aportan contexto ni posibilidad de contrastar la información. Porque, aunque las redes sociales nos ofrecen la oportunidad de abrirnos a perspectivas diferentes, a investigar con intención, es más fácil dejarse llevar por las recomendaciones de los algoritmos. Todo esto puede tener consecuencias sociales graves porque el contenido que promueven los algoritmos puede cambiar nuestra percepción del mundo e incluso nuestras ideas políticas, llevándonos a pensar que tenemos menos en común de lo que tenemos.
Por otra parte, el deseo de conveniencia de los consumidores a través de las compras online no cesa. Las consecuencias son visibles incluso en las calles más comerciales de Londres, como Oxford Circle, Picadilly Circus, en las que han cerrado tiendas que habían sido grandes centros de atracción durante décadas. Asistimos, asimismo, a una mayor presencia de las marcas a través de múltiples canales, a un mayor uso de WhatsApp y chatbots para comunicarnos y una pérdida de confianza en marcas establecidas.
En el ámbito laboral también se han producido cambios significativos con el teletrabajo como protagonista.
Hoy todos, especialmente los más jóvenes, tenemos expectativas en torno al trabajo en remoto. Queremos poder vivir y trabajar como nómadas digitales, con un trabajo flexible y a distancia. Ese deseo de teletrabajo provoca tensiones laborales en empresas que están intentando volver a la presencialidad para que sus empleados puedan tener una cultura organizativa más rica, para potenciar la innovación o la productividad. El reto está en encontrar un equilibrio entre los intereses de empresas y las aspiraciones de los trabajadores.
¿Qué es lo que más preocupa hoy a los más jóvenes?
Sobre todo, la falta de esperanza en el futuro. Cuando era niña tenía la esperanza de llegar a la madurez y elegir mi vida; crear algo que me diera alegría. Tenía la idea de que la vida podía ser magnífica. Hoy los jóvenes se hacen preguntas existenciales para las que no encuentran respuesta. La gente de mi generación, los que estamos llegando a los 40, a la mitad de la vida, nos preguntamos: ¿Cómo voy a vivir en un mundo con cambio climático, en el que puede haber problemas de acceso al agua y dificultades en la producción de alimentos? ¿Cómo voy a progresar en mi carrera? ¿Se quedará la inteligencia artificial con mis posibilidades de trabajo? Todo está entrelazado y todo es muy complicado. Sin duda, los jóvenes ven la enormidad de los problemas que estamos enfrentando.
Los mensajes


problemas de acceso al agua, dificultades en la producción de alimentos e inteligencia artificial en los trabajo

valores sólidos que estén alineados con el bienestar y el florecimiento de la vida.

sustancia.