Patricia Aymà
Fundadora de Benviro
Producir materiales que la naturaleza pueda asimilar y que la industria pueda utilizar. Con esa ambición, Patricia Aymà fundó Benviro a los 25 años: una empresa que convierte residuos orgánicos en bioplásticos biodegradables que no dejan microplásticos persistentes. Ocho años después, la compañía ha levantado más de 14 millones de euros de inversión, trabaja con más de 30 empresas y su material, Beo, ya tiene aplicaciones en cosmética, alimentación y agricultura. Su siguiente meta: “entrar en la Champions League de las empresas sostenibles”.
Acaba de recoger en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona el Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026 y hablamos con ella en este emblemático escenario sobre ciencia, emprendimiento e innovación. Patricia Aymà estudió Biotecnología, se especializó en Ingeniería Ambiental y en 2018 cofundó Benviro, la empresa de la que hoy es presidenta y CTO. Mientras recorremos el teatro, nos explica cómo unas bacterias “entrenadas” pueden transformar residuos orgánicos en bioplásticos biodegradables y por qué esta tecnología aspira a cambiar el futuro de los materiales.
Tu interés por la biotecnología nace de una experiencia personal en la infancia.
Mis recuerdos de pequeña son bastante negros; tuve que luchar por respirar y por sobrevivir. Nací con los bronquios inmaduros, lo que me provocó muchas infecciones bacterianas entre los 3 y los 4 años. De hecho, mi padre me salvó la vida dos veces evitando que me ahogase por exceso de mucosidad.
Años después, en Bachillerato, un biotecnólogo exalumno de mi instituto nos contó que estaba modificando bacterias para producir proteínas e intentar combatir el hambre en el mundo. Me hizo ver que las bacterias también podían ser fascinantes: depuran aguas, producen insulina o bótox… Entonces decidí estudiar Biotecnología y convertirme en “entrenadora de bacterias”.
El término “entrenadora de bacterias” es muy llamativo. ¿De dónde surge?
En Benviro hacemos que las bacterias acumulen una reserva interna de grasa que después se convierte en bioplástico. Es como un gimnasio, pero al revés: en lugar de hacerlas adelgazar, las “entrenamos” para engordar. De ahí salió el concepto de entrenadora de bacterias.
Nos dimos cuenta de que era una forma muy sencilla de explicar un trabajo complejo. Si digo que soy biotecnóloga y microbióloga, mucha gente no sabe exactamente a qué me dedico. En cambio, cuando digo que soy entrenadora de bacterias, despierta curiosidad y el mensaje llega mucho mejor.
Fundaste Benviro siendo muy joven, con apenas 25 años. ¿Qué te llevó a dar el paso hacia el emprendimiento?
A mí siempre me había motivado trabajar con bacterias para resolver grandes retos ambientales. De hecho, yo quería ser la jefa de una depuradora.
Sin embargo, todo cambió cuando descubrí que esas bacterias podían producir bioplástico. Era un tema bien conocido en el mundo de la investigación, pero nadie había creado una empresa para llevar esa tecnología al mercado. Por eso decidí emprender y convertir ese conocimiento científico en una solución real. Desde 2018 estamos luchando para demostrar que es posible.
«El objetivo es que el avance en bioplásticos llegue a la sociedad, genere riqueza y contribuya a mejorar la salud de las personas».
¿Qué hace Benviro?
En Benviro innovamos en la creación de materiales biodegradables que no liberan microplásticos persistentes y que, por tanto, son “entendidos” por la naturaleza. Uno de nuestros métodos es utilizar bacterias que se alimentan de residuos orgánicos y generan el bioplástico biodegradable, que es totalmente orgánico y biocompatible.
Para ello tenemos una planta piloto industrial en Murcia. Allí recibimos residuos orgánicos, los rompemos en partículas pequeñas y los fermentamos para convertirlos en ácidos solubles. Después filtramos el material y nos quedamos únicamente con la parte líquida. Por último, con ese líquido alimentamos a las bacterias, hacemos que engorden, extraemos el plástico que han acumulado en su interior y obtenemos una especie de arena blanca, que es nuestro bioplástico beo.
¿Este material puede sustituir a todo tipo de plásticos?
Sí. Nos dimos cuenta de que si fabricábamos un único material nos costaría mucho llegar al mercado y se nos cerrarían muchas puertas. Por eso optamos por convertirnos en expertos en adaptar bioplástico biodegradable a cualquier necesidad del mercado.
Si no lo hacíamos así, la parte biotecnológica se habría quedado en una historia muy bonita, pero sin una aplicación real. En alguna ocasión has dicho que estamos empezando a cambiar el mundo desde España.
¿Sientes que el ecosistema español está preparado para competir a nivel global?
Sí. Creo firmemente que España es un buen ecosistema, en el que valoramos la salud, los servicios sociales y el medioambiente. Es cierto que, por ejemplo, en Estados Unidos la preocupación por los microplásticos es mucho mayor, quizá diez veces más. Aquí lo tratamos con más cautela, pero veo a muchas empresas interesadas en dar el paso.
Este año has recibido el Premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026.
Para Benviro este premio es una plataforma de visibilidad increíble. Necesitamos que el consumidor sepa que esta alternativa existe. Al final, el objetivo es que este avance llegue a la sociedad, genere riqueza y contribuya a mejorar la salud de las personas.
De cara al futuro, ¿qué te gustaría lograr con Benviro?
Entrar en la Champions League de las empresas sostenibles y que Benviro sea líder en innovación en bioplásticos.
MUJERES REFERENTES
“No puedes ser aquello que no ves”.
“Necesitamos referentes vivos, actuales, de mujeres a las que las niñas y las jóvenes puedan preguntar cómo han llegado hasta ahí, cómo han vivido su proceso y cómo se enfrentan a los retos de hoy”.
“Solo así podrán imaginarse como biotecnólogas, ingenieras industriales, operadoras de plantas depuradoras o entrenadoras de bacterias”.



