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Una batería recargable hecha de comida

Un equipo de investigadores del Istituto Italiano di Tecnología ha logrado un avance importante en la tecnología de baterías. Han creado una betería totalmente comestible y recargable utilizando materiales que forman parte de nuestra dieta diaria. El equipo de investigación, dirigido por Mario Caironi, ha explicado que algunas de las aplicaciones posibles de esta batería son el diagnostico de salud, el monitoreo de calidad de alimentos y crear nuevos materiales electrónicos comestibles.

La electrónica comestible podría tener un gran impacto en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del tracto gastrointestinal y en el control de calidad de los alimentos. Por otro lado, uno de los retos más interesantes en este ámbito es realizar fuentes de energía comestibles.

Características de la batería:

  • Reacciones redox bioquímicas presentes en los seres vivos para crear una batería que utiliza riboflavina (vitamina B2) como ánodo y quercetina (complemento alimentario) como cátodo.
  • El carbon activado para aumentar la conductividad eléctrica y el electrolito a base de agua.
  • El separado, esencial para prevenir cortocircuitos, está hecho de alga nori (utilizada en el sushi).
  • Los electrodos fueron encapsulados en cera de abejas y cuentan con dos contactos de oro de grado alimenticio sobre un soporte de celulosa.
  • Además, la celda de la batería funciona a 0,65 V, un voltaje lo suficientemente bajo como para no crear problemas en el cuerpo humano cuando se ingiere.

Este ejemplo supone la primera batería recargable totalmente comestible, que bien seguro va a abrir las puertas a nuevas aplicaciones electrónicas comestibles.

Según el coordinador de la investigación, los usos potenciales futuros van desde circuitos comestibles y sensores que pueden monitorear las condiciones de salud hasta la alimentación de sensores para monitorear las condiciones de almacenamiento de alimentos.

Además, las baterías comestibles también son una alternativa fascinante para la industria del almacenamiento de energía. Con el aumento de la demanda de baterías, construir baterías más seguras sin el uso de materiales tóxicos se convierte en un desafío. Aunque estas baterías no pueden alimentar vehículos eléctricos, sí demuestran que es posible crear baterías con materiales más seguros que los utilizados en las actuales baterías de iones de litio.


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